martes, 17 de febrero de 2009

HISTORIAS DEL FÚTBOL: El Milagro de Berna

@JMMartin_EDF
 En el verano de 1954 se disputaba la quinta edición del campeonato Mundial de la FIFA. La sede elegida era Suiza y dieciséis selecciones lucharían por conseguir la victoria. Una de las participantes era Alemania, que once años después de la guerra mundial, trataba de reestructurarse social y moralmente. Aquel equipo teutón tenía como director de orquesta al veterano técnico Sepp Herberger y cómo capitán y estrella principal al media punta Fritz Walter.

RAÚL, HISTORIA VIVA


El "7" blanco ya ha entrado en la historia del club de su vida. Por caprichos del destino ese niño, Raúl González Blanco, comenzó su carrera en el Atlético de Madrid eterno rival de los merengues. Pero su segundo apellido ejerció de segunda oportunidad y tras desaparecer la cantera rojiblanca también destiñeron las rayas rojas de su corazón. Raúl siempre fue un oportunista y como delantero escuálido y escurridizo aprovechó su ocasión de triunfar. En 1994 tomó el relevo de otro mito y de otro siete, Emilio Butragueño. En su debut se dejó ver, quizá demasiado para no marcar ningún gol. Su buen partido no impidió que el Madrid perdiera por 3-2, pero no importaba, el Ferrari ya había metido la quinta marcha.

Siempre fue el más listo de la clase aunque no fuera el que sacara las mejores notas. De lo que no hay duda es que siempre fue un alumno aventajado que tuvo el beneplácito de todo profesor. Y es que Raúl es de esos alumnos que siempre levantan la mano. Incansable como pocos no se pone metas, siempre quiere mejorar. El Domingo el alumno superó al maestro, y desde este momento Raúl siempre será la referencia goleadora del club más importante de la historia del fútbol. Para ir tachando goles en su lista Raúl ha sido eficaz. No ha metido muchos goles espectaculares aunque sí decisivos, incluso a veces las dos cosas. Pero siempre está ahí; donde nadie llega para meter el gol fácil, el regalado, el que nadie mete por no esperar el fallo del rival. Y es que el área es el hábitat natural de Raúl. En ella se le aclara la vista y ve más allá que ningún otro jugador en su situación. Sin ser un diez en nada, quizá sea un ocho en todo, la constancia y el trabajo crearon un monstruo que nadie sabe porque sigue asustando. Quizá su secreto es que no mete los goles con calidad ni precisión, sino con el alma y el orgullo de saber quién es. Raúl ya es mito, pero seguirá esforzándose para superarse a si mismo.
LOS MEJORES GOLES DEL MITO BLANCO

miércoles, 4 de febrero de 2009

SIR BECKHAM


Lejos de su aspecto frívolo y de las excentricidades que a la fama suelen acompañar, David Beckham es otra cosa. En mi opinión sólo hay 4 clubes en el mundo a los que se les puede exigir siempre más que al resto, por economía y por historia. Me refiero al Real Madrid, Milan, Manchester y Barcelona. Pues bien. el inglés ha jugado en todos esos garndes excepto en el Barça, del que fue promesa electoral hasta que se cruzó Florentino, no lo olvidemos. En todos esos equipos David dejó un recuerdo imborrable. Hermosura y marketing aparte, Beckham termina enamorando por igual a jovencitas y machotes, a unas con su físico y a los otros con su entrega. A pesar de sus pinitos como actor y relaciones pública Beckham nunca ha olvidado que su profesión es la de futbolista, y siempre lo ha llevado con la mayor dignidad. Primero fue Ferguson, que lo ridiculizó, le sentó en el banquillo y le dejó una marca en la ceja de un zapatazo. Más tarde fue Capello, que le arrastró al ostracismo de ver los partidos en un palco y le ninguneó para luego tirar de él cuando más lo necesitaba. Ya en Los Ángeles, aguantó estoicamente en un equipo por debajo de sus posibilidades y arrimó el hombro fracaso tras fracaso. En ningún caso Beckham se quejó. Ni una palabra más alta que la otra. David se dedicó a trabajar y a entrenar como un buen profesional y siempre acabó obteniendo frutos. En Manchester acabó jugando y consiguiendo marcharse al Madrid. Con los blancos, tras tres años sin títulos, él era principal señalado, pero acabó siendo indiscutible para que Capello ganara la Liga. En Los Angeles consiguió mover a masas y que le dejasen a préstamo en Milán. Si hubiera sido otro, no le hubieran permitido la tentación de volver a saborear las mieles de la élite, pero a David sí, sabía que tenía que volver.

Ahora y tras un sólo mes en Milan, Beckham ya se ha ganado a los tifosi, a la prensa que criticaba su fichaje y podría volver a ser convocado con su selección, demasiado tentador incluso para él. Si le dejan se quedará en el Milan para demostrar su fútbol y su casta, pero si no, seguro que lo aceptará como un señor. Este es Sir David Beckham, un futbolista, un señor.


LOS ROSSONERI YA LE ADORAN