Así, si juega el Madrid
Los blancos, libres de complejos ofrecieron su mejor versión en la era Mourinho. El Barça más efectivo sufrió lo indecible para superar una eliminatoria memorable
@JMMartin_EDF
Real Madrid y Barcelona ofrecieron ayer uno de los mayores espectáculos futbolísticos que se puede ver en el panorama Internacional. Quedo claro que son los indiscutibles referentes del fútbol mundial en la actualidad. Sin embargo los papeles se cambiaron en la noche de ayer. Si en el Bernabéu se vio la imagen más acomplejada, oscura y taciturna de los blancos anoche pudimos comprobar la mejor de las versiones de los madridistas en la era Mou. Sin nada que perder los merengues sometieron al Barcelona durante gran parte del partido, incomodando a los de Pep Guardiola desde el primer segundo.
Los primeros 30 minutos del Madrid fueron antológicos. Jamás en la historia se vio al equipo blanco presentarse e imponerse con tanta autoridad en el Camp Nou. En 5 minutos ya habían creado 3 ocasiones claras de gol incomodando la salida de balón de los azulgrana y mezclando su fútbol directo con dosis de rabia y pundonor. El Madrid era más agresivo (en el buen sentido de la palabra) y Özil dio un recital de fútbol impagable incluyendo un fántastico disparo ajustado que se estrelló en la escuadra de la portería de Pinto. Después esa sensación de superioridad se fue mitigando, el Barça se refugió en el balón y comenzó a dar señales de vida con Messi como protagonista.
Se estaba viendo un fantástico partido de fútbol en el que el único protagonista que no estuvo a la altura fue Teixeira Vitienes. El arbitraje fue nefasto en todos los sentidos pero lo más preocupante fue su falta de autoridad en el campo, cometiendo errores técnicos inexplicables y arbitrando siempre con el rasero de la compensación. Polémicas a parte Messi apareció en el momento preciso con una cabalgada de las suyas que acaparó la atención de todos los defensas blancos. La oportunidad parecía desvanecerse pero sólo Messi pudo ver un pase que nadie se esperaba para regalar el primer gol del partido a Pedro (que entró en el campo tras la lesión de Iniesta). El gol sentó como un puñetazo en el estómago al Madrid, que había merecido irse ganando al descanso y que ahora se encontraba en desventaja en el primer tiro a puerta de los azulgrana. El golpe pronto se convertiría en úlcera tras un derechazo de Alves que entró por toda la escuadra destrozando las ilusiones del juego madridista.
La segunda parte se presentaba como un mero trámite. Si el mejor Madrid de la era Mou entraba perdiendo al vestuario por 2-0 no había motivos para pensar que los blancos podrían anotar 3 goles en 45 minutos. La afición culé comenzó a disfrutar pidiendo irónicamente la continuidad del técnico portugués regodeándose de una victoria más sobre su eterno rival. Fue el mayor error que cometió la parroquia azulgrana que despertó los instintos más añejos del Madrid de siempre. La afición blanca pedía en la ida a 11 Juanitos y lo que se vio en la segunda parte de ayer fue lo más parecido. Cristiano Ronaldo recortó distancias para comenzar a creer pero con el gol de Benzema con más de 20 minutos por jugarse puso a los de Guardiola en estado de alarma. El Madrid estaba a un gol de conseguir su gesta más épica.
Fueron los peores momentos de un Barcelona que pasará la historia por su excelsa superioridad en el terreno de juego con todos sus rivales. Jamás se vio a los azulgranas con tal estado de nerviosismo, tensión e imprecisión en su juego. El partido se puso precioso y mientras el Madrid atacaba a la heroica el Barça achicaba balones y trataba de sentenciar en un contraataque. Los blancos lo intentaron hasta el último momento pero el partido finalizó con un empate a dos que nos dejó el mejor clásico de todos los que han enfrentado en el banquillo a Pep y a Mou. Un partido para cada equipo que en el global de la eliminatoria pusieron sobre la mesa sus virtudes más históricas. Al final la distancia entre los dos mejores equipos del mundo se ha definido por centímetros, los que separaron a Özil del gol y acercaron a Alves al suyo.
Real Madrid y Barcelona ofrecieron ayer uno de los mayores espectáculos futbolísticos que se puede ver en el panorama Internacional. Quedo claro que son los indiscutibles referentes del fútbol mundial en la actualidad. Sin embargo los papeles se cambiaron en la noche de ayer. Si en el Bernabéu se vio la imagen más acomplejada, oscura y taciturna de los blancos anoche pudimos comprobar la mejor de las versiones de los madridistas en la era Mou. Sin nada que perder los merengues sometieron al Barcelona durante gran parte del partido, incomodando a los de Pep Guardiola desde el primer segundo.
Los primeros 30 minutos del Madrid fueron antológicos. Jamás en la historia se vio al equipo blanco presentarse e imponerse con tanta autoridad en el Camp Nou. En 5 minutos ya habían creado 3 ocasiones claras de gol incomodando la salida de balón de los azulgrana y mezclando su fútbol directo con dosis de rabia y pundonor. El Madrid era más agresivo (en el buen sentido de la palabra) y Özil dio un recital de fútbol impagable incluyendo un fántastico disparo ajustado que se estrelló en la escuadra de la portería de Pinto. Después esa sensación de superioridad se fue mitigando, el Barça se refugió en el balón y comenzó a dar señales de vida con Messi como protagonista.
Se estaba viendo un fantástico partido de fútbol en el que el único protagonista que no estuvo a la altura fue Teixeira Vitienes. El arbitraje fue nefasto en todos los sentidos pero lo más preocupante fue su falta de autoridad en el campo, cometiendo errores técnicos inexplicables y arbitrando siempre con el rasero de la compensación. Polémicas a parte Messi apareció en el momento preciso con una cabalgada de las suyas que acaparó la atención de todos los defensas blancos. La oportunidad parecía desvanecerse pero sólo Messi pudo ver un pase que nadie se esperaba para regalar el primer gol del partido a Pedro (que entró en el campo tras la lesión de Iniesta). El gol sentó como un puñetazo en el estómago al Madrid, que había merecido irse ganando al descanso y que ahora se encontraba en desventaja en el primer tiro a puerta de los azulgrana. El golpe pronto se convertiría en úlcera tras un derechazo de Alves que entró por toda la escuadra destrozando las ilusiones del juego madridista.
La segunda parte se presentaba como un mero trámite. Si el mejor Madrid de la era Mou entraba perdiendo al vestuario por 2-0 no había motivos para pensar que los blancos podrían anotar 3 goles en 45 minutos. La afición culé comenzó a disfrutar pidiendo irónicamente la continuidad del técnico portugués regodeándose de una victoria más sobre su eterno rival. Fue el mayor error que cometió la parroquia azulgrana que despertó los instintos más añejos del Madrid de siempre. La afición blanca pedía en la ida a 11 Juanitos y lo que se vio en la segunda parte de ayer fue lo más parecido. Cristiano Ronaldo recortó distancias para comenzar a creer pero con el gol de Benzema con más de 20 minutos por jugarse puso a los de Guardiola en estado de alarma. El Madrid estaba a un gol de conseguir su gesta más épica.Fueron los peores momentos de un Barcelona que pasará la historia por su excelsa superioridad en el terreno de juego con todos sus rivales. Jamás se vio a los azulgranas con tal estado de nerviosismo, tensión e imprecisión en su juego. El partido se puso precioso y mientras el Madrid atacaba a la heroica el Barça achicaba balones y trataba de sentenciar en un contraataque. Los blancos lo intentaron hasta el último momento pero el partido finalizó con un empate a dos que nos dejó el mejor clásico de todos los que han enfrentado en el banquillo a Pep y a Mou. Un partido para cada equipo que en el global de la eliminatoria pusieron sobre la mesa sus virtudes más históricas. Al final la distancia entre los dos mejores equipos del mundo se ha definido por centímetros, los que separaron a Özil del gol y acercaron a Alves al suyo.


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