Guillermo Fernández
El Real Madrid se impuso por 4-1 al Athletic de Bilbao en el Santiago Bernabéu en un encuentro de los que crean afición a este deporte.Bielsa apostó por lo esperado. Equipo ofensivo e intensidad extrema. Mourinho, por su parte, tras la mala imagen en Copa, salió con todo. Marcelo volvió al lateral, Xabi estuvo acompañado por Granero y arriba puso al séptimo de caballería. Kaká, Özil, Cristiano y Benzema. Los planteamientos de uno y otro invitaban al disfrute y así fue. Partido de ida y vuelta, de ritmo frenético, vertiginoso. Özil y Kaká llevaban los mandos del ataque blanco, mientras que Muniaín, Ander y De Marcos el de los leones. Así, tras varios avisos en ambas porterías, Llorente, en una contra perfectamente llevada por Javi Martínez, puso el 0-1 en el marcador tras un gran pase del ‘24’ rojiblanco.
Los fantasmas del Barça comenzaron a sobrevolar Concha Espina pero los blancos, lejos de amilanarse, se soltaron la melena y se echaron arriba. Benzema, Cristiano y Kaká rondaron el gol pero fueron Llorente y De Marcos los que tuvieron la más clara antes de que, entre Cristiano, Marcelo y Benzemá crearan una jugada espectacular que acabó con el 1-1 en el electrónico, obra del brasileño. El conjunto blanco quiere aferrarse a seguir siendo la principal apuesta por la Liga BBVA y demostró mucha personalidad ante un gran Athletic, que no le perdió la cara al partido y que tuvo sus opciones de llevárselo hasta el primer minuto de la segunda mitad.
Tras el paso por vestuarios, Kaká y Cristiano, en el 47, fabricaron una gran jugada que acabó con un penalti de Iturraspe sobre el brasileño que el portugués no desaprovechó. 2-1 y mazazo para los de Bielsa, que no digirieron el gol demasiado bien. Sólo Muniaín y Ander intentaban inquietar pero tanto Varane como Ramos se mostraron como un muro inexpugnable para los leones. Era el momento y Özil, el mejor de los blancos, comenzó a disfrutar sobre el césped del Bernabéu. El alemán recordó al de los viejos tiempos. Se asoció, tocó y estuvo dinámico. Le vino bien la libertad de movimientos a la que estuvo sometido y la entrada de Kaká por el carril central. Así, uno de sus mejores socios, Benzema, le asistió y Özil, cuando encaraba a Iraizoz se permitió el lujo de recortar a De Marcos para que éste cometiera penalti y fuera expulsado.
Cristiano Ronaldo, una de las apuestas por la Bota de Oro, lo volvió a transormar y finiquitó el encuentro. El Athletic perdió definitivamente el rumbo del partido y el Madrid, con ganas de sangre tras lo del miércoles y con la entrada de Higuaín, Lass y Callejón con ganas de agradar, pudo ampliar la renta en varias ocasiones pero sólo el bueno de Callejón acertó a batir a un sobresaliente Iraizoz para poner el definitivo 4-1 con el que se llegó al final del encuentro.
Así, el conjunto blanco llega con buenas sensaciones al partido de Copa tras un gran encuentro ante un gran rival, y el Athletic sale del Bernabéu sabiendo que éste es el camino a seguir y que está en buenas manos con Bielsa.


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