Burgos es una provincia poco acostumbrada al fútbol de élite en las dos últimas décadas. En sus adentros se esconde una ciudad con poco menos de 40.000 habitantes y un club modesto llamado Mirandés. Miranda de Ebro estaba anoche en el centro de atención. La Copa del Rey estaba dando un protagonismo inusitado a este modesto equipo del norte de España. Tras eliminar al Villarreal y al Racing con justicia, el Mirandés se preparaba para el partido más mediático de su historia. Un sólo gol les separaba de las semifinales.
21:30 de la noche y Anduva es una olla a presión. No he visto un campo que más me recuerde a los estadios de la Premier. Miranda huele a fútbol, los aficionados se apretujan para aprovechar de pie las escasas 6.000 localidades del su aforo. Las bigas del estadio tiemblan, no se sabe si de nervios o de emoción. Típico equipo del norte, que pese a todo rasea más el balón que algunos clubes de primera. El cero cero del descanso les da todavía opciones de pasar la eliminatoria pero un gol de Rui Fonte nada más comenzar el segundo periodo aleja a Miranda del sueño.
Cualquier otro equipo de Segunda B se hubiese caído de la nube. "Bastante hemos durado", "Son mejores que nosotros", son frases que habrían llenado con lógica la cabeza de cualquier equipo modesto en esa misma situación. Pero "This is Anduva" y el Mirandés iba a vender cara su derrota. Los rojillos adelantan líneas, su entrador Carlos Pouso hace un par de cambios ofensivos y el Mirandés (ahora vestido con el traje de equipo del norte) embotella al Espanyol en su área a base de centros, prolongaciones al área y la habilidad de Pablo Infante. ¡Qué jugador! No es rico, ni guapo pero el habilidoso media punta enamora a la pelota acariciándola con sus botas. Precisamente "el 14" del Mirandés marca el empate en un derechazo de más raza que calidad que tras ser desviado por un defensa entra en la portería. Anduva hierve más que nunca y el sueño vuelve a estar a un gol de distancia.
La presión del estadio se hace más visible, mientras el Espanyol parece el equipo de Segunda B, achicando balones y perdiendo descaradamente el mayor tiempo posible. El tiempo se agota, el sueño se esfuma pero "This is Anduva" y Pablo Infante ejerce de calvo de la lotería para poner una ilusión en forma de falta lateral en el área del Espanyol que Caneda conecta con la cabeza. ¡Goooooooooool del Mirandés!, el gol con el que Miranda soñaba, el gol que toda España (excepto los españolistas) esperaba. El sueño continúa, la esperanza seguirá viva en Anduva y el Rey puede que salude próximamente a otro Infante, a Pablo el director de una sucursal bancaria que además de conceder hipotecas concede sueños a una ciudad que aún no despierta pero que no esta dormida. "This is Anduva".


2 comentarios:
Muy bonito! ;)
muy buen artículo, si señor!!perfecta descripción descricpción de lo acontecido esta noche en Anduva!!
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